Alejados del cine comercial y del prepotente estadounidense, encontramos cada vez más películas de calidad y diferentes.
La película plantea una reflexión sobre la sociedad de consumo y la globalización. Un grupo de jóvenes alemanes con ideales revolucionarios en plan “mayo del 68″ hacen de las suyas sin dañar a nadie (o al menos en teoría).
Son miembros de la generación X+1, Y o directamente sin nombre. Si la generación X ya lo tenía difícil para hacer algo por cambiar el mundo, los hermanos pequeños de esta generación toman ahora un relevo más radical y reivindicativo.
Co-protagonizado por el prometedor Daniel Brühl, que últimamente está en la sopa (el otro día vi la película Salvador y he comprobado con sorpresa que aparece, no sé en qué momento, la verdad) el film va transcurriendo haciéndonos cómplices de las peripecias de los educadores.
Quizás peca de demasiado idealista, su largo metraje es de agradecer por un lado pero también plantea muchas posibilidades para luego acabar sin demasiados aspavientos.
Tristemente recuerda a Soñadores (Bertolucci, 2003) sin llegar a las cotas de calidad y por qué no, de ñoñería.
En definitiva una película que se deja ver, sorprende a ratos y abre buenas expectativas para su realizador, Hans Weingarner.
