Vamos con esta joya del cine de los 70. En el cazador podemos ver un Robert de Niro en su salsa, luciéndose. De Niro es lacónico, reservado, un auténtico depredador en la vida cotidiana que se le queda demasiado pequeña. Sólo en la naturaleza dando rienda a sus instintos se siente libre.


Cristopher Walken (Oscar al mejor actor secundario) es bueno, inteligente y con un innato encanto personal que hacen que sea admirado por De Niro. Trabajan junto con un grupo de amigos en la industria pesada del pueblo-colonia rusa. Sienten la llamada de su “nueva” patria y acuden como tantos incautos al Vietnam.
Sin saber qué va a ocurrir se masca la tragedia desde el comienzo. Lejos de ser una película de guerra (aunque deja ver sin tapujos la parte más cruda), es un canto a la amistad (como ejemplo la escena mítica del grupo de amigos cantando en el bar “Can’t take my eyes off you”). Una historia de amor entre amigos, compañeros de vida.
No es de extrañar que se llevara 5 Oscars y varias nominaciones. Michael Cimino (Chacun son Cinéma, 2007) borda este film donde la imagen, el sonido, los personajes…se funden en el aroma inconfundible de las buenas películas.
Aparece también una guapa y joven Mery Streep en su segundo largometraje que hace de la tercera en discordia y el alma en pena que sufre y espera.
Conforme avanza la película y a sabiendas que los dramas no acaban bien, deseas que todo se arregle, que nada cambie y que vuelvan a su apacible, sosa pero entrañable vida pueblerina.
Pero la ruleta rusa ya ha empezado a girar…
Enviado por: UlyssesXXXI |
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Una de las películas más recordadas de Peter Weir. Como hiciera un año atrás en Único Testigo y como un año después bordaría en El Club de Los Poetas Muertos, Weir plantea una especie de fábula social con personas de grandes ideales que también conllevan grandes vulnerabilidades.
Repite con Harrison Ford, genial en el papel del visionario Allie Fox, ejemplo claro del espíritu emprendedor norteamericano. Fox ama tanto a su país, que se marcha ante la decadencia de los años 80 y los tintes que comenzaba a tomar la guerra fría. Arrastra consigo a su numerosa familia en busca de la utopía perdida, en un lugar virgen, ajeno a los males que infectan el mundo civilizado. Comete sin embargo, el típico error colonialista: importar un modelo conocido en lugar de entender y respetar lo desconocido. Antepone también sus ideales no ya a su vida, sino a la de sus seres queridos.

No es fácil generar la sensación frustrante de quien acaba un buen libro y le gustaría que el escritor hubiera seguido con la historia. Querríamos estar allí, dejarlo todo y construir una nueva civilización en medio de la selva…y luego acompañar a esa familia a la deriva, en una balsa que ha perdido su timonel principal. Puede que en la película, de tanto buscar la moraleja, al final sea algo forzada o demasiado pomposa.
Como anécdota, esta película fue el primer encuentro de la pareja formada por el malogrado River Phoenix (que ese mismo año haría la inolvidable Stand by me) y Martha Plimpton (Cartas a Iris, Beautiful girls). Dos años después y algo más crecidos, confirmarían su historia de amor (a nivel personal también) en Un lugar en Ninguna Parte.
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Tags: aquellas maravillosas pelis, Harrison Ford, Peter Weir, River Phoenix

“La noche americana” narra el día a día de un rodaje en Niza. Es una historia en la que se tienen muy en cuenta las relaciones entre los personajes y sus oficios en el mundo del 7º arte.
El director, François Trauffaut, en éste film ejerce además el papel de protagonista. El cineasta francés fue uno de los inciadores de movimiento Nouvelle Vague dado entre los años 1958 y 1962. Movimiento a favor de cortometrajes y con la voluntad de hacer films más cercanos rechazando el cine de qualité. Si tuviésemos que situar a este director en un género ese sería sin duda el cine de autor. Entre sus películas más conocidas destacan también Los 400 golpes y Les Mistons.
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Enviado por: Alba Suardíaz |
Tags: cine de autor, cine francés, François Trauffaut, nouvelle vague